Archive for the 'Marcela Turati' Category

Secos como ramas. Así quedaron, esparcidos en los pedazos de desierto. Desde el tercer día de su caminata por el desierto de Arizona, uno por uno, fueron vencidos por el infierno. Uno, desesperado, abrazó un cactus y flageló su cuerpo con las espinas; Edgar Adrián, de 23 años, veracruzano de Coatepec, se desvaneció bajo la sombra de un matorral, refresco inútil. Frente a él, su tío José Isidro lo vio que apretó los párpados, lloró dos lágrimas y expiró. Arnulfo, el padrino de Edgar, también de Coatepec, tierra caliente y húmeda, de cafetales, tampoco aguantó. Alcanzó a esconder su cuerpo en el hoyo de un tronco. Los 47 grados derritieron su desesperación. Vino un grito y…

Tras la línea de salida, cientos de atletas esperaban la ansiada señal del arranque de la carrera anual de los 160 kilómetros, en un cerro del sur de California. Entre la variedad de tenis hi–tech, y de ropa térmica diseñada para soportar en un mismo trayecto frío alpino y calor playero, un grupo de competidores se distinguía del resto. Su atuendo deportivo parecía una inocente broma, si no fuera porque así visten a diario: paliacate como torniquete en la frente, blusón largo con estampado de flores, calzón de manta que deja sus huesudas piernas al descubierto y sandalias fabricadas por ellos mismos con restos de llantas abandonadas, y sujetas al pie con correas de pellejo de…

El abogado de los asesinos se recargó contra una pared de la cárcel y encendió un cigarro. No quería quebrarse ante sus clientes. De por sí lloraban desde que les anunció que, por fin, después de casi diez años de juicio el juez los condenó a 26 años de prisión.

No es común que a un abogado se le corte la voz y esté a punto de las lágrimas. Menos a un tipo de aspecto duro, con una cicatriz junto al ojo, fumador, al grado de ir por la vida con un amparo judicial que le permite encender su cigarro donde no se puede. Pero ese 23 de julio de 2007, en el penal El Amate, en Chiapas, el defensor Javier Angulo sintió que…