Posts Tagged ‘Chile’

Se acaba de arrojar y ya se convirtió en una leyenda. En una de las fotografías más extrañas del fútbol chileno, hay un aficionado anónimo que tiene los ojos bien abiertos, el cuerpo semirrecostado y la cara cubierta de colores. Es el miércoles 5 de junio de 1991, una noche muy fría en el Estadio Monumental, en Santiago de Chile, y en las tribunas hay unas sesenta mil personas. El muchacho está en el centro del campo, los orificios de la nariz bien abiertos y la boca que parece aspirar una bocanada de aire a causa del esfuerzo por llegar a la escena. Detrás de él posan abrazados los once jugadores del Colo Colo que, noventa minutos después, habrán ganado por primera vez la Copa Libertadores de América. Están tensos. Ninguno sonríe para la posteridad. La felicidad del niño brilla en medio de ese…

El pasaje uno de la calle Juan Soler es un lugar solitario. Esta calle -ubicada en el sector sur de Chaitén y cerca del río- sólo es tierra húmeda y pozas de aguas grisáceas que las últimas lluvias han dejado como recuerdo. No hay veredas, tampoco árboles. Por los alambres de los postes -unos palos algo ladeados, pero firmes- no circula electricidad y sus focos no se encienden desde hace meses. En las casas no hay señales de vida: están desiertas. Sus puertas y ventanas están tapiadas con maderas, plásticos oscuros o latones. Casi todas tienen banderas chilenas que flamean a ratos: algunas desteñidas y apagadas; otras, nuevas y vivas.
En el centro del pasaje, frente a la poza de agua más grande, está la casa de…

Es de noche. Llueve. Los teléfonos celulares ya perdieron cobertura. La radio portátil no atrapa señales. Muchos de los tripulantes permanecen en sus camarotes, intentando sortear dignamente este vaivén que mantiene nuestros estómagos bailando. El vómito, acá arriba, no es exclusividad de borrachos, intoxicados o mujeres embarazadas. Según las cartas de navegación, el Arctic Sunrise navega sobre el grado 50 del Pacífico Sur.

Dicen que así se mueve el piso cuando a uno le bombardean la ciudad. Nadie sabe si llegaremos a destino.

Llevamos tres días mar adentro. Tres días desde el zarpe en Valparaíso, donde el barco de Greenpeace permaneció una semana y…

Desde que llegué a Salamanca, varios me han advertido acerca de Benjamín Franklin y sus inventos. Su nombre completo es Benjamín Franklin Silva Donoso y vive en esta pequeña ciudad al norte de Chile. Tiene treinta y cuatro años, es soltero, no está de novio y vive con sus padres. Su piel es más clara que la del promedio de habitantes de este pueblo andino y, por eso, se protege del sol con anteojos y gorra. Cuando nos conocemos, en la plaza central de Salamanca, llena de árboles, Benjamín Franklin llega vestido con una gorra azul de visera larga, anteojos oscuros y jeans.

—Hola, soy Benjamín –me estira su mano con timidez.

Logré contactarlo por intermedio de una secretaria de la municipalidad. Por estos días, llegar a Salamanca como periodista te convierte casi en un extranjero ilustre: las autoridades se ponen a tu disposición y las secretarias de cualquier jefe oficial pasan a ser…

A fines de 1969, tres generales del Pentágono cenaron con cuatro militares chilenos en una casa de los suburbios de Washington. El anfitrión era el entonces coronel Gerardo López Angulo, agregado aéreo de la misión militar de Chile en los Estados Unidos, y los invitados chilenos eran sus colegas de las otras armas. La cena era en honor del Director de la escuela de Aviación de Chile, general Toro Mazote, quien había llegado el día anterior para una visita de estudio. Los siete militares comieron…