Regusci contra el petróleo

Publicado: 13 octubre 2008 en Leonardo Haberkorn
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El inventor Armando Regusci está parado en medio de la tormenta, con la mirada fija, perdida en uno de los ventanales de un bar del centro de Montevideo. Es una tarde horrible: llueve y sopla un viento helado. Es raro que alguien prefiera estar a la intemperie con ese clima. Pero él, que tiene 68 años, permanece en medio de la tormenta, apenas protegido por el toldo de un café, muy concentrado en algún pensamiento.

A sus espaldas, bajo la lluvia, desfilan cientos de autos, ómnibus, camiones y motos. Es un paisaje sucio y ruidoso que padecen, sin poder evitarlo, los habitantes de todas las ciudades del mundo. Tan sólo en Montevideo circulan 350.000 vehículos movidos a petróleo, una puesta en escena que cuesta millones de dólares y recalienta al planeta, una ecuación que amenaza la supervivencia de la humanidad y que Regusci promete abolir para siempre con su gran idea: el motor a aire. A aire comprimido.

Resgusci ya ha patentado varios de estos motores. El último, el más desarrollado, lo registró en Uruguay en febrero pasado. Tiene ahora hasta febrero de 2009 para extender la patente al resto del mundo. El principio es sencillo, Regusci lo explica así: “Un pistón conectado a un eje de tal forma que cuando le inyectamos un gas a presión este empuja el pistón, el cual está unido a una cadena que hace girar una rueda libre”.

“Estaba pensando en el motor –dice en el primer encuentro, en la vereda del bar–. ¡Y se me acaba de ocurrir una idea muy buena!” Apenas se sienta a una de las mesas del café, Regusci saca de su mochila, papel, lápiz y goma de borrar y dibuja con entusiasmo: pistones, válvulas electromagnéticas, cremalleras y piñones. “Yo me duermo y me despierto pensando en mi motor”, dice.

Lo que se le acaba de ocurrir es un mecanismo de “doble cremallera” que aprovecha mejor la energía que le llega al pistón y mueve su motor. En el dibujo, parece sencillo. Pero la pasión no le permite ver que sus explicaciones exceden en mucho los pobres conocimientos de mecánica de un periodista.

El entusiasmo tampoco puede evitar las preguntas. En un mundo donde el petróleo manda, ¿acaso alguien cree que los automóviles podrán funcionar un día usando algo tan gratuito y puro como el aire? ¿Algún empresario querría invertir su fortuna en ello? ¿Regusci no estará loco?

Esta tarde él sólo parece un hombre común y corriente. No luce como un académico prestigioso: su ropa es informal, de marcas no reconocidas y de colores que no combinaban: camisa entre rojo y violeta, buzo marrón, campera azul, pantalón gris y zapatos marrones. No lleva un maletín sino una mochila como las que usan los estudiantes. No tiene una laptop sino un cuaderno, donde lo anota todo.

Tampoco parece un genio loco. Su cabellera cana, todavía abundante, está peinada con prolijidad y no con el meticuloso descuido de un Einstein. Regusci ni siquiera vive en la capital del país, como se esperaría de un científico agobiado por la vida moderna, sino en la apacible Maldonado, a 150 kilómetros. Esa tarde llegó a Montevideo para reunirse con Aldo Lamorte, un arquitecto y poderoso empresario constructor que ha decidido financiar la fabricación industrial de automóviles movidos a aire comprimido. ¿Acaso Lamorte también estará loco?

El mundo contra Regusci

Armando Regusci ni siquiera es un ingeniero graduado en la universidad, por eso muchos desconfían de la seriedad de sus inventos. Apenas es mecánico y profesor de ciencias básicas. Hasta hace unos años también daba clases de tenis. Lo de inventor le viene de familia, pues dice que su tatarabuelo fue Alejandro Volta, el sabio que inventó la pila eléctrica.

Regusci patentó su primer invento en 1983: un auto que, según explica muy serio, funcionaba como los coches a fricción con que juegan los niños. Él lo bautizó Hidrosvol y su prototipo aún existe. El vehículo llevaba por debajo del chasis un disco de un metro y medio de diámetro llamado giróscopo, que era tensado por un motor eléctrico. La energía que liberaba el disco cuando se iba destensando impulsaba el automóvil, que no usaba nada de petróleo y sólo requería de una escasa cuota de electricidad para funcionar.

“Renault me dio cien mil dólares para hacer un prototipo. Formamos una sociedad anónima, en la que ellos tenían el 51%. Yo hice el prototipo y funcionó –recuerda Regusci–. Pero había que perfeccionarlo y ellos dijeron que no conseguían capitalistas interesados. Y como yo les había dado la mayoría de la sociedad anónima, ellos decidieron dejar el proyecto allí y yo nunca pude seguir adelante con ese auto”.

Inventar un prototipo eficiente de un vehículo que se mueva sin petróleo es muy difícil, pero conseguir los millones de dólares para se necesitan para transformar ese prototipo en un modelo posible de ser fabricado a escala industrial es aún más complicado. La industria automotriz, que vive del petróleo y para el petróleo, tampoco parece interesada en darle un giro radical a su rentable negocio. Sólo un fabricante, Toyota, espera terminar 2008 con una ganancia neta de 12.902 millones de dólares, una cifra comparable con el Producto Interno Bruto de todo un año de un país como Jamaica.

Regusci nunca ha tenido capital propio. “Hasta ahora nadie me ha dado bolilla –reflexiona– y los gobiernos y las grandes empresas están llevando al mundo a un crack espantoso”. Regusci cuenta sus idas y venidas con un poco de rabia. Lleva casi la mitad de su vida luchando para que sus automóviles que no necesitan gasolina lleguen al mercado, pero la pelea se ha revelado muy desigual. Es un combate contra la industria petrolera. En el mundo hay más de 600 millones de vehículos recorriendo las calles gracias a ese combustible. Reunidos en un solo lugar, ocuparían más espacio que todos los hombres del mundo juntos. Y el despegue económico de India y China está provocando un aumento explosivo en la cantidad de coches. Cada segundo, dos autos nuevos nacen en el mundo como bebés hambrientos de combustible.

Mientras tanto, las fuentes de petróleo se agotan. Y aun si el petróleo jamás se acabara, quemarlo para alimentar a tantos automóviles está recalentando al planeta. Los casquetes polares se derriten. El mar crece. La costa se inunda. Y Regusci está seguro de que es el mundo –y no él– quien ha perdido la razón.

Un mes después de que la Renault decidió cancelar el proyecto del Hidrosvol, a fines de los años 70, él diseñó su primer motor a aire comprimido. La diferencia con el primer modelo era notable. El Hidrosvol necesitaba un poco de electricidad para tensar su mecanismo y esa operación tardaba 30 minutos. Además, la energía cargada se perdía a los tres días, incluso si el coche no se usaba. El nuevo motor a aire comprimido no gasta prácticamente nada: la electricidad que se necesita para comprimir el aire es muy poca, y la operación no tarda más de un minuto. Además, la energía del aire comprimido no se pierde nunca.

El auto a aire comprimido representa una gran ventaja sobre el mucho más promocionado automóvil movido a hidrógeno. Regusci se enfurece cuando habla de ese competidor rico: “El auto a hidrógeno es inviable. El prototipo costó más de un millón y medio de dólares. El hidrógeno es tres veces más caro que el petróleo. Y destruye la capa de ozono”.

Desde su punto de vista, algunas fábricas de automóviles están haciendo estos prototipos para desalentar cualquier otro desarrollo, seguras de que el hidrógeno jamás podrá desplazar al petróleo dado su altísimo costo. La japonesa Honda presentó en 2008 un modelo de automóvil a hidrógeno, pero no lo sacará al mercado porque, si lo hiciera, su precio sería de un millón de dólares.

Regusci contra la adversidad

El inventor tiene una página de Internet, modesta y prolija. Allí hay una sección de videos en la que se pueden observar ocho filmaciones relacionadas con sus motores ecológicos que no usan petróleo. Hay algo inquietante en esa secuencia. El primer video, cuando Regusci prueba el Hidrosvol, es de 1978. La exhibición con un prototipo de auto a aire comprimido filmada por un canal de televisión es de 1992. Un video de Regusci recorriendo las calles de alguna ciudad uruguaya con un ciclomotor a aire comprimido es de 1993. La presentación del prototipo de una moto a aire comprimido está filmada en 1999. Otra moto en 2005. Un nuevo auto a aire comprimido en 2006. Lo inquietante es que los años pasan, a Regusci se lo ve cada vez más viejo y la humanidad sigue sin enterarse de que, si él tiene razón, todo el carísimo y sucio petróleo puede sustituirse con aire, limpio y gratis.

Maricler Silveira, la esposa del inventor, ha vivido todo ese desgastante proceso. Ella es asistente social, pero se ha desempeñado como piloto de pruebas de varios de los prototipos a aire comprimido. De hecho, desde que se casó con Regusci toda su vida ha girado alrededor de ese invento como si formaran un excéntrico triángulo de amor. Silveira recuerda que en dos ocasiones hasta vendieron su casa y todo lo que había en ella para viajar a Estados Unidos. “Armando creía que en un país tan industrializado se le iban a abrir todas las puertas –dice–. Gastamos la herencia de mi familia. No hubo persona, institución, gobierno, al que no hayamos golpeado la puerta. Muchas veces creyeron que Armando estaba loco. Todo ha tenido un costo moral, psicológico y económico muy grande para nuestra familia”. Lo cuenta con un hablar pausado, como tratando de que uno comprenda la magnitud de lo padecido. Sin embargo, no se arrepiente.

Durante 30 años todos le dijeron no a Regusci y a su motor de aire. La lista de puertas que golpeó y se le cerraron es larga e incluye al gobierno del Uruguay (nunca le dio ningún apoyo), al New York Times (no encontró interés periodístico en su invento), a Greenpeace (no vio la relación entre el motor a aire comprimido y la protección ambiental) y también a su propia familia (nunca puso un peso para apoyar sus inventos).

Regusci es hijo de una familia adinerada. Su padre fue dueño del mayor dique y astillero del Uruguay hasta 1974. Su familia materna, los Campomar, eran dueños de una de las mayores industrias textiles del país. De chico vivió en una mansión en el mejor barrio de Montevideo, veraneaba en la exclusiva Punta del Este, sus padres tenían yate y hasta avión privado. Sin embargo, él fue renunciando a esos privilegios para apostarlo todo a sus motores sin petróleo. Y en ese empecinado camino terminó siendo pobre, ganándose la vida como profesor de tenis (un deporte que aprendió en su juventud aristocrática) y de matemáticas, física y biología.

Muchas veces Maricler vio a su esposo abatido por tanta indiferencia, incluso le oyó decir: “Hasta aquí llegué”. Pero un día después él estaba de vuelta en su taller, trabajando con su motor y soñando con un transporte limpio y barato al alcance de todo el mundo. Porque Regusci asocia el triunfo de su motor con la llegada de un tiempo más justo: “Soy un hombre de ideas más bien socialistas. Y sé que mi invento puede sacar de la pobreza a millones. Eso es lo más desesperante de todo esto”.

Como buen socialista, donde la pasó peor fue en Estados Unidos, cuando en 2000 un profesor de la universidad de North Texas se interesó en sus inventos y lo invitó a trabajar allí.

Los Regusci vendieron todo, incluyendo su casa, y allá fueron. Pero la universidad de North Texas no le ofreció dar clases, ni ser su investigador, ni un sueldo o un puesto de trabajo. Ni siquiera lo ayudaron a conseguir los papeles de residencia. Apenas le dieron 500 dólares. Armando terminó cargando cajas en el depósito de una tienda de artículos de computación. Aun así, construyó un nuevo prototipo de su auto a aire comprimido para que lo examinaran los ingenieros y profesores tejanos. El prototipo funcionó, pero la universidad de North Texas, en Texas, el estado petrolero de Estados Unidos, detuvo allí el proyecto.

Tras ese nuevo fracaso y de regreso en Uruguay, Regusci decidió salir a recorrer las calles en una bicicleta impulsada a aire comprimido. Era su manera de reponerse, de divulgar su invento y, sobre todo, de encontrar gente dispuesta a comprar acciones de su compañía. “Tengo etapas depresivas, de mucha tristeza –dice Regusci–. Pero nunca me he rendido”. Miles de uruguayos vieron a este hombre de cabellera blanca recorriendo en bicicleta, solitario y lleno de energía, las avenidas de Montevideo. A veces también se detenía frente a la sede del gobierno municipal, enarbolaba carteles y pedía apoyo para su invento.

En cuanto a las autoridades, el plan de Regusci no funcionó. Hubiera sido raro que lo hiciera. La clase política uruguaya tiene un problema con la energía. El subsuelo del país nunca fue relevado a fondo en busca de petróleo y hoy Uruguay es, con Paraguay, el único país de América del Sur que no tiene siquiera un yacimiento. Todo el dinero que Uruguay obtiene con sus exportaciones de carne vacuna, la principal riqueza nacional, se gasta en importar petróleo. El Estado no usa ni fomenta el uso de energías alternativas. A principios del siglo XX, el presidente José Batlle y Ordóñez encomendó a una dependencia pública que desarrollara un combustible a alcohol. Nunca lo lograron, pero con el alcohol hicieron whisky. Hoy el Estado uruguayo debe ser el único del mundo que fabrica whisky oficial con el dinero de sus ciudadanos.

Pero la apuesta de Regusci fue un éxito de público. Cientos de personas se interesaron y compraron 5.000 acciones que Regusci vendía apenas a un dólar cada una. Hoy cada una vale cien dólares. “La gente de la calle fue la primera que nos apoyó”, recuerda Maricler, sin disimular su orgullo. Luego, con las noticias sobre el recalentamiento del planeta y el aumento del precio del petróleo, los periodistas también le prestaron atención. Y entonces, un día a mediados de 2007, el inventor Armando Regusci se enteró de que un empresario muy adinerado quería financiar su locura.

Aldo Lamorte, como se llama el mecenas, es sobre todo un inversionista y confía en el futuro comercial del motor a aire. “Esto no es un invento loco –dice–. El aire comprimido ya se usa para mover muchas máquinas, es algo muy estudiado. Lo que se trata es de adaptarlo al transporte”. Lamorte es dueño de uno de los hoteles más importantes de Montevideo y también presidente de la Unión Cívica, un pequeño partido político conservador. Él compró un terreno que el inventor convirtió en su taller y también contrató a un equipo de seis ingenieros y físicos para que apoyaran a Regusci. “Están haciendo el desarrollo teórico de lo que Armando ha hecho en forma práctica –explicó Lamorte–. Y han creado un software para el manejo de las válvulas del motor”. La tarea reduce la distancia que separa a los solitarios prototipos de Regusci de un modelo industrial. Porque por ahora los automóviles de aire no pasan de ser unos rústicos armazones de hierro con cuatro ruedas que logran el milagro futurista de rodar sin petróleo. Pero en cuanto a su aspecto y diseño se parecen mucho al troncomóvil de los Picapiedras. Al menos por ahora.

Tiempo después de la aparición de Lamorte, a fines de 2007, Regusci recibió un correo electrónico de un desconocido. El remitente era Nassir Arzamkhan, un millonario nacido en isla Mauricio pero radicado en los Emiratos Árabes, dueño de una fábrica de fertilizantes en Dubai, un hotel cinco estrellas en Chad, explotaciones agrícolas y fábricas de alimentos en Mozambique, que también es cónsul honorario de India en Chad. Unos meses después, la hoja de vida de ese extraño empresario incluía también intereses en una industria de automóviles a aire comprimido de Uruguay, la Regusci Air.

El triunfo de Regusci

Es el tercer encuentro con Regusci. Hoy el inventor luce muy elegante. No lleva campera ni mochila. Por el contrario, está vestido de traje y corbata, y una impecable gabardina como abrigo. Estamos en una coqueta sala del hotel de Lamorte. No somos muchos. Están Regusci, Lamorte y menos de diez pequeños accionistas de la Regusci Air, la compañía que promete cambiar el mundo. Hay alguien más, el centro de todas las miradas: Nassir Arzamkhan en persona.

Terminadas las presentaciones, Lamorte resume los avances realizados por los ingenieros y dice que en un par de meses se construirá un prototipo de ómnibus a aire comprimido. Arzamkhan habla en inglés, mientras un adolescente tímido y educado hace de intérprete: es el hijo de Regusci. “Esto es algo importante no sólo para Uruguay, sino también para todo el mundo. Por eso voy a dar toda la ayuda que me sea posible —dice el empresario–. No hay que perder tiempo, porque la humanidad necesita de este proyecto”. Llama a Regusci “my brother”.

Arzamkhan tiene 51 años. Mientras la reunión continúa, acepta salir afuera para que ser entrevistado. Nassir es pequeño y viste con discreción (zapatos negros, pantalón negro, camisa blanca con rayitas rosadas), pero habla con una enorme seguridad. Dice que siempre estuvo interesado en el medio ambiente y las energías renovables, y que fue navegando en Internet como supo de Armando Regusci y de Guy Nègre, un francés que también busca desarrollar un automóvil a aire comprimido aunque nunca ha mostrado un prototipo en funcionamiento. A Arzamkhan el proyecto de Regusci le pareció el más serio y, además, le gustó la idea de ayudar a alguien de otro país del sur y no del primer mundo.

¿Cuánto dinero está dispuesto a invertir en el motor a aire comprimido? “Lo que se necesite lo voy a dar”, responde el millonario. ¿Cuándo estará funcionando el auto? “Rápido. El año que viene tiene que estar listo”. “Es una necesidad urgente. Si no hacemos algo por el ambiente ya mismo, nuestros nietos pagarán por nuestros errores”. ¿Por qué está interesado en el motor de Regusci? “Yo soy un hombre de negocios y esto es un negocio. Pero esto también es un desafío: quiero poner mi granito de arena en esta causa que es importante para toda la humanidad”.

Unas semanas antes, Regusci se había preguntado en voz alta: “¿Será que Nassir es un mentiroso? ¿De verdad vendrá a Uruguay a apoyarme?” Tantas veces lo habían engañado que le costaba creer que la suerte, por fin, estaba de su lado. Entonces se enojó al repasar todos los años de frustraciones: “Los petroleros no quieren que esto salga. Pero yo no estoy mintiendo. ¡Yo puedo fabricar este auto!”

Le pregunto a Nassir Arzamkhan: ¿qué dirán sus amigos, los jeques petroleros de Dubai, de este motor que no usa petróleo? “En Dubai hay una enorme preocupación por el medio ambiente”, responde y pasa una larga lista de emprendimientos ecológicos que financia el gobierno de los Emiratos Árabes, como el Sky Tower, un proyectado rascacielos de 300 metros de altura que aspira a ser alimentado por energías renovables.

Arzamkhan vuelve a la sala, donde la reunión todavía sigue. El pequeño grupo de inversores de la Regusci Air escucha a su líder. Salvo un hombre mayor, todos son jóvenes. Uno de ellos sugiere instalar un panel de energía solar en el techo del automóvil; así no tendría que usar ni siquiera un poco de electricidad. A Regusci le parece una buena idea. Viéndolo así, en el centro de ese lugar tan elegante y rodeado de sus seguidores, parece un profeta expandiendo un nuevo credo. El motor a aire comprimido sigue siendo el mismo que hace diez años. Pero ahora, en un hotel de lujo, con un empresario exitoso a un lado y un millonario de los Emiratos Árabes del otro, todo comienza a tener otro color. Ahora Regusci tiene dinero. Es posible que por fin empiece a tener la razón.

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comentarios
  1. GOLDSHARK dice:

    Me siento muy contento que al fín aparezca una luz de esperanza al proyecto de este grán inventor, yo desde hace años lo vengo siguiendo siempre con la pena de ver como no se le da ni un poco de bola, si hasta aún recuerdo un acta del 2006 de la junta departamental donde se decía que se le daba apoyo si, pero de dinero noooo, si a lo mejor un galpón…, a renglón seguido se pasó a votar los millones para el monumento (muy lindo si..) a Wilson en la explanada.
    Enfín, que espero poder ver el año que viene más sobre el este asunto; lo último que supe fue por la página oficial que anunciaba la reunion que aqui se transcribe, pero posteriormente no publicaron ninún anuncio, lo que me dejo bastante mal sabor de boca.
    Un aplauso por el exelente artículo y por favor, NO LO OLVIDEN!!!, el cambio depende de TODOS.

    pd. ¿por que no un segundo artículo retomando el tema para marzo/abril?, recuerdo (tengo una foto en el blog) un vehículo de fibra que se estaba acondicionando para ensayos del cual tampoco supe más nada…
    Sdos.

  2. mario dice:

    Siempre fue mi preocupacion el medio ambiente y he podido ver como este hombre ha luchado y lo sigue haciendo para tratar de erradicar ese producto negro que se llama petroleo. Sabemos lo que esta pasando en el mundo a causa de esto, entonces me pregunto porque no apoyar un proyecto asi,el motor a aire comprimido es totalmente limpio, no podria haber algo mejor no seamos tan indiferentes a algo tan revolucionario.Tambien sabemos que detras del petroleo hay intereses montruosos pero no aflojemos,apoyemos a este uruguayo que bien merecido lo tiene no?

  3. GOLDSHARK dice:

    Bueno, para Mario y para todo el que le interese, recién pasé por la web de RAGUSCI AIR y hay noticias!, parece que hay un nuevo birodado y un camion en preparacion que según dice el artículo estará en breve pronto para presentar a los medios, también hace alguna acotación sobre las acciones y el por qué del silencio de la web oficial en casi un año.
    Me quedó en el tintero qué paso con el inversor Saudí que por el año pasado nos visitó y que generó tanta expectativa.

    Dejo el link: http://www.airenergycars.com/

  4. Ingenvet dice:

    Lamentablemente el hombre está desaparecido. Nadie sabe nada concreto de él y sus actividades. El invento parecía bueno pero el inventor ha perdido credibilidad hace tiempo. Lo único que hace es juntar dinero para su provecho. Siempre aparecen incautos. El sitio que la gente conoce está muerto hace más de un año, por otra parte. Y el inversor de Dubai, también está desaparecido. Este es un asunto terminado donde fueron damnificados muchos en Uruguay y el mundo.

  5. ATLON dice:

    Es verdad a desaparecido!, lo e conociodo en persona y hablado de todo ésto con él, NO creo que nos halla estafado la realidad es que es otra victíma del poder omnipotente de los INTERECES CREADOS…

  6. Hola a todos no estoy desaparecido ni nada parecido sino todo lo contrario, hemos adelantado muchisimo en este año 2009, hemos conseguido los cilindros sin costura de la argentina y vamos a hacer en Boullosa en montevideo otros a partir de una fundicion de aluminio, hemos podido hacer en boullosa las ruedas libres por computadora que andan fabulosas,hemos traido de la argentina la computadora que mi hijo santiago programo de maravilla hemos podido hacer las valvulas que habren por solenoide por la computadora estas son de bola hemos hecho la moto de triple expancion con una eficiencia del 60 % en lugar del 20 % como teniamos antes,nuestro querido Nassir Arzmkan sigue apollando a pesar de los problemas economicos la crisis mundial y la de Dubai en particular.
    Tenemos la moto andando y estamos haciendo el motor para el hidrosvol en boullosa.
    tenemos una nueva pagina porque la ultima la cortaron cuarenta veces los intereses del big oil y dirty carbon traducido al español el gran petroleo y el sucio carbon.
    La nueva pagina es http://www.regusciair.com recien estamos llenandola porque estamos trabajando a full pero si lees est blog escribime.
    Un abrazo
    Armando Regusci

    • Jorge POLATIAN dice:

      Estimado como me contacto con usted para compartir algunas ideas al respecto. Saludos. El PRIUS de toyota ya está en la calle y por algo es.

  7. Diego Tejera dice:

    Hola Armando, yo soy de Maldonado y hable personalmente sontigo en 3 ocasiones, tal vez me recuerdes. En el taller de tu amigo de Curpae frente al CAmpus, mientras hacias cilintros de fibra de vidrio. En la plaza del centro con tu bici de triple cadena, y en la carnicería Valentina en la cola, Ja!.
    Quisiera comentarte que me tenía bastante preocupado no saber que estaría pasando contigo y con tu invento. Me parece una injusticia y una maldad las cosa que te han hecho para impedir que seas competencia, que por cierto que con un motor tan temendamente ventajoso como este eres competencia en este momento para cualquier otra alternativa inventada en el mundo, así lo entiendo. Un motor que no requiere casi mantenimiento, y de sencilla fabricación por tener pocas piezas, no se desgasta como los otros pues es un motor de bajas vueltas pero con mucha fuerza, no es ruidoso (otro tipo de contaminación) y lo mejor de todo, que no contamina el aire! He leido que te han salido bien las cosas ultimamente, aunque cro que este blog es medio viejo. Quisiera enterarme de lo actual de tu invento, y si pudiera ayudarte, a las órdenes.
    Voy a entrar en tu página oficial.
    Un saludo cordial Armando, y espero verte pronto vendiendo las motos, autos y omnibus a aire! Yo estaba esperando que salieran para comprar una moto, pero.. tuve que comprar una CG125, (Al menos es de 4 tiempos)

  8. Joaquìn dice:

    hola Armando yo te compre 4 acciones hace años. Quiero saber en este año si pudo avanzar con los inventos. Queria comentarte con respecto al permiso de circulacion de la bicicleta a aire comprimido que viste que andan en la calle sin empadronar las bicicletas con motor mosquito y estàn autorizados y còmo la bicicleta tuya no està autorizada? Habrìa que entrarle a la direcciòn de transporte por ese lado porque està autorizado el mosquito a circular y tu bicicleta no?
    Saludos Joaquìn

  9. Gabriel dice:

    Hola, Armando porqué usan computadoras para comandar las electrovalvulas, porqué no usan una placa dedicada basada en microcontroladores para comandar las electrovalvulas (es muchísimo mas económico), en mis tiempos libres programo estos micros, les puedo ayudar si estan interesados.
    Saludos, Gabriel.

  10. jose dice:

    Lamentable eleccion, este escritor no representa ni a los uruguayos ni a su periodismo independiente, ademas, nunca estuvo ni participo en ninguna causa popular y democratica…..

  11. El desarrollo del HIdrosvol, combinando un volante de inercia con una transmisión hidrostática (Sundstrand o similar) fue para mi una idea brillante, que aun hoy en dia tiene total vigencia. Sin embargo, entiendo que se erro el camino al pensarlo para un vehiculo liviano, cuando seria ideal para un ferrocarril, metro o metro-bus electrico sin necesidad de líneas de alimentación. En cuanto al motor a aire, dependerá del desarrollo…Recerdo que Lear (el denominado “inventor de imposibles”) se encontraba a comienzos de la década del 70 dearrollando un vehiculo movido con turbina de vapor, o bien los desarrollos de los motores a turbina ensayados en los automóviles Chrysler y Rover y los camiones Kenworth poco antes de eso o el motor Wankel desarrollado por NSU para el modelo RO 80 y Mercedes Benz con el A-111, finalmente perfeccionado por Mazda con el RJ-7 y otros modelos. Hoy en dia con el desarrollo de las transmisiones electrónicas con distribución de la tracción (Audi Quattro) y las baterías de Litio-ion indudablemente la delantera la llevan los automóviles eléctricos y Nissan y Tessla llevan la delantera. Pero el HIdrosvol, como decía al comienzo, surge como la opción atractiva para grandes transportes con recorrido fijo. Si además se trata de maquinas que circulan sobre rieles, se ahorra también el petroleo del , tratamiento bituminoso y de los neumáticos, pero además se mueve la carga (materiales o pasajeros) con apenas 1/10 de la potencia utilizada por vehículos carreteros y con ello disminuye el calentamiento global. Para tener en cuenta….

  12. washington dice:

    felicitaciones por vuestra incansable lucha mi sueno es ver muchos de sus vehiculos en las calles de nuestro uruguay mis mas sinceras felicitaciones

  13. vivian dice:

    ¡Hola!! Ojalá prospere este tipo de motor, sería muy bueno para no contaminar tanto el medioambiente.

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