Justicia militar: lo premian y luego… la cárcel

Publicado: 1 noviembre 2009 en Jorge Alejandro Medellín
Etiquetas:, , ,

“A ver, cabrón, ahorita sigues tú”, le dijeron los policías judiciales militares al teniente de Caballería Roberto García Ramírez en uno de los pasillos de la zona de detención del Campo Militar Número 1 mientras en un cuarto se torturaba a otra persona.

Sudoroso, semidesnudo, con los ojos vendados, esposado y con la barba un poco crecida, el teniente escuchaba los gritos del detenido, “Sergio N”, que al parecer no estaba resistiendo el tormento, al punto de que un judicial militar se asomó para exclamar: “¡Médico, médico… se nos va!”.

A Roberto se le aceleró el corazón y empezó a sudar más profusamente. Ya sentado, se preguntaba por qué procedían contra él si apenas tres días antes, el 23 de marzo de 2009, acababa de realizar, en una casa de Culiacán, el segundo aseguramiento de dólares estadunidenses más cuantioso en la historia de las operaciones antidrogas en Sinaloa: poco más de 5 millones 100 mil dólares.

Eso justamente recordaba cuando un judicial del Ejército lo tomó del brazo para ponerlo de pie y, sin más, le dijo que se bañara, se rasurara y se cambiara de ropa para que le diera tiempo de alcanzar el vuelo de regreso a Culiacán.

Roberto no dijo nada pero su silencio fue como una pregunta para los militares. “Sergio ya cantó, tú te puedes ir… te vamos a llevar al aeropuerto”, añadieron.

Nunca vio cara a cara al tal Sergio “N”, pero tres meses después, cuando lo detuvieron por segunda ocasión, dedujo que el hombre torturado –”Sergio N” o “Teniente Sergio”– se llamaba en realidad Sergio Armando Martínez Fajardo, que en 2003 había desertado del Ejército –cuando era teniente de Infantería adscrito a la 7ª Compañía No Encuadrada en Culiacán– y que a él se atribuía un testimonio que, rendido en abril de 2009, lo involucró con el narco y motivó su reaprehensión.

Fue en esta última etapa cuando dice haberse enterado también de que el “Teniente Sergio” estaba al servicio del cártel del Chapo Guzmán, que era un operador, un reclutador de militares y policías federales y que, tras las probables torturas que siguieron a aquella de marzo, lo había señalado a él y a otros ocho oficiales, suboficiales y elementos de tropa como cómplices e integrantes de una supuesta célula al servicio del narco en esa entidad.

Recibió igualmente información en el sentido de que, luego de haber referido hechos, nombres y cifras ante autoridades militares y agentes de la SIEDO, el “Teniente Sergio” se había “esfumado” y nunca ratificó sus dichos ni ofreció pruebas contundentes de las acusaciones contra él y los demás detenidos, como la consistente en que pagaba a Roberto García 7 mil 500 dólares quincenales para que diariamente le reportara los movimientos del Ejército en Sinaloa.

Casi un héroe…

Todas estas cosas estallaban en la cabeza del Teniente Roberto García la tarde del pasado 12 de junio, dos días después de haber sido felicitado y de haber recibido un reconocimiento “su destacada actuación en la aplicación de la Directiva para el Combate al Narcotráfico, 2007-2012” por parte del alto mando por sus méritos en la lucha contra el narcotráfico.

El documento llevaba la firma del General Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, con número de matrícula 4749031, y la fecha que el teniente nunca olvidará: 10 de junio de 2009.

Por si fuera poco, la distinción al militar era otorgada por el Alto Mando en reconocimiento a su destacada labor en al menos 29 aseguramientos relevantes efectuados como oficial del 24 Regimiento de Caballería Motorizado dentro de la Operación Conjunta Culiacán-Navolato.

Los aseguramientos, de los que el Teniente dio parte a la PGR, se realizaron entre el 25 de octubre de 2008 y el 7 de abril de este año.

El reconocimiento oficial a la labor del Teniente se produjo luego del aseguramiento del 23 de marzo en Culiacán, Sinaloa, en donde fueron localizados $5,107,744 en una casa localizada en el boulevard Montecarlo y calle Mito, en el fraccionamiento Montecarlo, en la salida norte de Culiacán.

En la incursión –en la que no hubo detenidos– se aseguraron además siete armas largas y tres armas cortas, 1,500 cartuchos y tres vehículos.

Como ocurre en cada operativo, el aseguramiento del 23 de marzo fue acreditado al jefe de la unidad militar participante y en el acta de Puesta a Disposición firmaron el TENIENTE DE CABALLERÍA, ROBERTO GARCÍA RAMÍREZ, el SARGENTO SEGUNDO ANTONIO LÓPEZ CANDELERO y el CABO ROBERTO GALÁN BELLO, todos pertenecientes al 24 Regimiento de Caballería Motorizado.

En todos los operativos antidroga efectuados por el 24 Batallón en los que participaba el Teniente Roberto García, él era el encargado de firmar las Puestas a Disposición ante la PGR.

Durante su paso por el 24 Regimiento Motorizado, el Teniente García efectuó 29 aseguramientos. Entre ellos hubo tres de especial relevancia, porque se trató de la incautación de fuertes sumas de dólares americanos para pagar nóminas de policías y funcionarios corruptos, de informantes, de infiltrados en corporaciones de seguridad y de algunos militares comprados por el narco.

Además del dinero, los militares aseguraron lotes de joyas y relojes finos, así como armas de alto poder y cartuchos útiles.

El reporte de la Puesta a Disposición del 23 de marzo de 2009 indicaba que también habían sido asegurados un lote armas largas, dos camionetas, droga y chalecos tácticos con insignias de la Policía Judicial del Estado de Sinaloa.

Casi dos semanas después, la Sección (alrededor de 32 elementos) que encabezaba el Teniente Roberto García encabezó un operativo en la colonia Desarrollo Urbano Tres Ríos, en Culiacán, Sinaloa, en donde se efectuaron cateos en al menos tres domicilios.

En dos de ellos los militares aseguraron de nuevo fuertes sumas de dólares americanos, así como un cuantioso lote de joyas y relojes finos, armas, droga y vehículos.

En una de las casas fueron hallados 252 mil 982 dólares y un lote de 164 relojes finos, de las marcas Cartier, Rolex y Bvlgary, entre otros. También se encontraron 17 esclavas de oro, 5 cadenas de oro, 4 crucifijos con incrustaciones de piedras preciosas, 2 amillos, 5 cadenas con incrustaciones de pedrería fina y una caja fuerte abierta y vacía.

El tercer cateo volvió a quedar en la Hoja de Actuación del Teniente García, porque los elementos bajo sus órdenes hallaron un lote de 61 paquetes en los que había $2,805,635, 15 relojes finos y una caja fuerte.

También se hallaron 18 pistolas, cuatro  fusiles de asalto, una ametralladora y decenas de cargadores y cartuchos útiles.

Este numerario bastó para que él y varios de sus compañeros de unidad fueran tomados en cuenta por el alto mando para recibir reconocimientos, premios e incentivos por su “destacada actuación” en la aplicación de la directiva de lucha contra el narcotráfico.

Acompañado de su esposa y de su hijo, un pequeño que sufre problemas de salud muy especiales, el Teniente Roberto García y otros militares fueron premiados el 10 de junio en las instalaciones del Campo Militar Número Uno.

Roberto pensó que con la entrega del Reconocimiento firmado por el General Secretario Galván quedaban saldados los difíciles episodios vividos en marzo, cuando se le detuvo en Culiacán, se le trasladó al Distrito Federal vendado, esposado e incomunicado para ser sometido a todo tipo de presiones antes de decidir que con él no había problema, porque otro más ya había cantado.

Quizá en la entrega del Reconocimiento había una especie de mea culpa, algo que indicara que con él se había cometido un exceso, dos errores, tres injusticias.

En total, el Teniente García y sus soldados lograron asegurar -entre el 25 de octubre de 2008 y el 7 de abril de este año- $8,211,588, 57 vehículos, 20 paquetes de droga y 130 armas de fuego de diversos calibres.

Por eso tras recibir el reconocimiento y haber aguantado el arresto del 26 de marzo, el Teniente Roberto tomó la decisión de solicitar su baja definitiva del Ejército.

Sus jefes le dijeron que debía esperarla en Culiacán, pero él pidió regresar a su tierra, a Cerro Blanco, Veracruz, con su esposa y su hijo enfermo.

En eso estaba, cuando…

…todo un narco

El 9 de abril de 2009, el Teniente de Intendencia (prófugo) Sergio Armando Martínez Fajardo se presentó en las instalaciones de la Policía Judicial Federal Militar para ofrecer una declaración ante autoridades castrenses referente a su participación, desde 2003, en las filas del narcotráfico al servicio del cartel de Sinaloa.

La confesión del ex Teniente Sergio era inusitada pero no gratuita; si estaba ahí, si se había atrevido a regresar a la SEDENA era porque su vida corría peligro y dado su nivel de involucramiento con el crimen organizado no tenía otra opción más que presentarse a las instalaciones militares, soltar la lengua y ofrecerse como testigo protegido para salvar el pellejo por lo menos ante el Ejército Mexicano.

De hecho eso fue lo primero que deseó asentar en su declaración; que acudía ante autoridades militares porque no confiaba en la gente de la SIEDO ya que era muy corrupta y estaba infiltrada por muchos espías, no solo del cartel de Sinaloa sino también de otras organizaciones criminales.

Soltó entonces un primer nombre, el de otro ex militar (un Subteniente de Infantería) que ya había estado preso en la cárcel del Ejército en Mazatlán, Sinaloa, y aún así logró ser aceptado en un área sensible de la PGR desde la que informaba sobre movimientos, operaciones y planeamiento para capturas importantes.

El ex militar comenzó un viaje declarativo que lo llevó a explicar por qué había traicionado al Ejército y se había sumado a las filas del cartel de Sinaloa tras desertar de la 7° Compañía No Encuadrada que opera en Culiacán, Sinaloa, el 19 de marzo de 2003.

Justificó su decisión por las presiones que sobre él y su familia habían hecho los operadores y sicarios de Sinaloa, buscándolo, hostigándolo, amenazándolo de muerte a él y a su familia para que dejara al Ejército y se fuera con el cartel.

El ex Teniente Sergio cedió a las presiones y en septiembre de 2003 desertó de la 7° Compañía No Encuadrada. Según su relato a los mandos militares, sus dotes de organizador y su sangre fría le valieron ascender muy rápido en el cartel de Sinaloa y en menos de seis años ya era encargado de la logística y de la seguridad de Vicente Zambada Niebla, “el Vicentillo”, hijo del Ismael Mayo Zambada García, uno de los líderes históricos del grupo criminal.

Sin embargo, explicó, el ascenso le acarreó más responsabilidades y una de ellas era la de revisar la logística y movimientos del “Vicentillo”. La captura del hijo del Mayo fue el principio del fin para el Teniente.

El 19 de marzo de 2009, el día en que Vicente Zambada fue detenido en el Pedregal, en la Ciudad de México, los operadores y lugartenientes del cartel buscaron de inmediato al Teniente Sergio para reclamarle por la detención “del hijo del patrón”.

Está cabrón -le dijeron-, la gente te está buscando para que les expliques que pasó, cómo es que lo ubicaron, le decían.

Que te muevas para la capital, para el Distrito Federal porque te van a ver allá. Que esperes en el lugar para que te ubiquen y te digan a donde vayas, fue lo último que le dijeron en Culiacán.

Sergio entendió que iban por él, que estaba en la mira “porque me estaban echando la culpa de la captura del hijo del jefe”. No había nada qué hacer. Lo iban a cazar. Por eso se ocultó en varios puntos de Sinaloa y luego en ciudades cada vez más cercanas a la capital del país, ganando tiempo mientras el cartel se recomponía tras la captura del “Vicentillo”.

Antes de presentarse en las instalaciones de la SEDENA para soltar lo que traía y negociar con la SIEDO protección para él y su familia, el Teniente Sergio trató de arreglar las cosas con la gente de Sinaloa pero sus esfuerzos fueron nulos.

El 9 de abril por fin declaró ante los militares y no solo implicó al Teniente Roberto García Ramírez, sino a otros ocho militares y a varios civiles y agentes de la PGR que formaban parte de una red de apoyo al cartel creada aparentemente desde 2007.

En su declaración sobre el Teniente Roberto García Ramírez, el ex militar detallaba que éste pertenecía al 24 Regimiento de Caballería Motorizado.

“A Bobby lo conocí en un puesto de control en Navolato, Sinaloa; presentándome primero como informante, diciéndole primero como informante. Diciéndole que había sido militar y que tenía información de narcotráfico, para que agarrara confianza, inclusive le puse unas casas de narcomenudeo y después lo invité a trabajar para la organización, y aceptó la invitación por lo que a partir de ahí me entregaba todas las mañanas un informe con las actividades de su Regimiento, el cual tenía su base en la ciudad de Tehuacán, Puebla, pero se encontraba de apoyo en la Operación Culiacán-Navolato, Guamúchil, Sinaloa, pagándole a través de depósitos a un número de cuenta que en este momento no recuerdo, y por dicha información se le pagaban $7,500.00 dólares quincenales, y para que contactara más militares…”

Luego siguieron las declaraciones en las que el Teniente Sergio explicaba cómo había conocido o contactado a los ocho oficiales restantes y cuál sería su supuesto nivel de involucramiento con las operaciones del cartel en Culiacán, Navolato y en otros puntos de Sinaloa en donde la gente de Joaquín Guzmán y de Ismael Zambada tenían intereses.

El Teniente Sergio amplió su declaración dos días más tarde ante autoridades de la SIEDO. Para el 12 de junio, cuando el Ejército realizó las primeras detenciones y traslados del personal militar al Distrito Federal, algunos de los abogados defensores pudieron acceder al expediente para saber quién los acusaba, de qué delitos y cuáles eran los elementos de prueba firmes que se habían exhibido para proceder contra ellos.

Aparecieron de inmediato el nombre y los datos del Teniente Sergio Armando Martínez Fajardo y su odisea como desertor, operador y jefe de seguridad de Vicente Zambada Niebla y la debacle personal del ex militar tras la captura del hijo del “Mayo”.

Apareció también el argumento de la SIEDO en el expediente acerca de la naturaleza del testigo Sergio Armando Martínez Fajardo y la confusa explicación de la subprocuraduría acerca de que el ex militar, dada su condición y su situación al conocer información delicada, necesitaba protección especial.

Sin embargo, la SIEDO se negó llamarlo o reconocerlo en el expediente de la averiguación previa PGR/UEDICS/143/2009, como “testigo protegido”.

El viernes 12 de junio de 2009, la SEDENA emitió un boletín de prensa sin número en el que informaba haber detectado “que un grupo de diez oficiales subalternos filtraban información a integrantes de la organización delictiva “GUZMÁN LOERA (sic)”.

La secretaría añadía en el escueto comunicado –en el que no se mencionaron nombres ni grados– que “El día de hoy dichos militares fueron puestos a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada para los efectos de su competencia”.

El domingo 14 de junio, la PGR emitía su comunicado de prensa 652/09, en el que precisaba los nombres y grados de nueve militares entre los que no figuraba el Teniente de Intendencia Sergio Armando Martínez Fajardo. La PGR anunciaba que desde ese día comenzaba al arraigo de los detenidos para “agotar las investigaciones en torno a su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada y fomento a las actividades de narcotráfico de la organización criminal liderada por Ismael Zambada García (a) “El Mayo Zambada” (sic).

Aguanta tantito… Ya mero te vas

Seis días antes de que se cumpliera la ampliación de segundo arraigo por 40 días en contra de los 9 militares, el Juez Primero de Distrito de Nayarit, con sede en Tepic, en la causa penal 234/2009, obsequió la orden de aprehensión para enviar a los militares arraigados y a los tres ex agentes de la SIEDO al Centro Regional de Readaptación Social de Chilpancingo, Guerrero.

De acuerdo con los abogados del Teniente Roberto García Ramírez, EL Ministerio Público Federal adscrito a la SIEDO no aceptó en principio las pruebas ofrecidas tras la detención del oficial.

Por eso se interpuso el Juicio de Amparo 693/2009-7, con el que se buscaba obligar al MP federal a aceptar las pruebas y sobre todo a llamar a 24 testigos pertenecientes al 24 Regimiento de Caballería Motorizado.

La defensa del Teniente Roberto había solicitado como primer testigo de calidad en el desahogo de pruebas al General Secretario de la Defensa Nacional, General Guillermo Galván Galván, para que respondiera algunas preguntas en su oficina sobre el Reconocimiento que se le había entregado al militar dos días antes de su detención.

Los abogados del Teniente pensaban preguntarle si tenía conocimiento o no acerca del historial y a hoja de servicios y de actuación que amparaba el comportamiento del detenido en el combate al narcotráfico; si el detenido estaba sujeto a algún tipo de investigación por supuestos nexos con el narcotráfico; si la SEDENA y él en particular acostumbraban entregar reconocimientos y luego detener a los militares que se habían hecho acreedores a ellos; saber cuáles eran los mecanismos con los que la SEDENA se alegaba información de su personal encargado de combatir a los cárteles de la droga y cuándo le era entregada al General Secretario.

Ya no hubo tiempo para las preguntas al titular de la SEDENA y mucho menos para que los 24 testigos del Regimiento citados por la defensa rindieran también sus testimonios, porque los abogados habían ganado el juicio de garantías el 14 de agosto para hacer que el MP admitiera las pruebas y llamara a los testigos de la parte acusada.

El segundo testigo de importancia era el Teniente Sergio Armando Martínez Fajardo, a quien se le exigirían detalles precisos sobre desde cuándo habría supuestamente reclutado al Teniente Roberto, cuánto dinero le había entregado en total, en que cuenta y sucursal bancaria, así como elementos contundentes tales como fotos, grabaciones, videos u otros que fortalecieran las acusaciones y no sólo vagos señalamientos.

El Amparo 693/2009-7 concedido por el Juez Cuarto de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Distrito Federal, Francisco Javier Sarabia Ascencio, le daba al Teniente la protección de la ley y obligaba al MP a citar a los testigos. Las diligencias nunca se llevaron a cabo.

Los nueve militares y los tres agentes de la SIEDO fueron consignados al penal de Chilpancingo, Guerrero, el pasado 28 de agosto bajo la acusación de presumiblemente “proporcionar información de las indagatorias que integraba la SIEDO contra miembros de esas estructuras delictivas” (Boletín de Prensa de PGR, 1062/09).

La consignación se hizo con base en los testimonios y pruebas aportadas por el Teniente Sergio Armando Martínez Fajardo, a quien la SIEDO le habría dado el nombre clave de “María Elena” para seguir aportando datos en otras averiguaciones.

De estas cosas platicaba el Teniente Roberto García durante su arraigo, cuando recordaba las palabras de sus compañeros en el Regimiento.

Los Oficiales que estaban al tanto de su situación, de la detención y traslado al Distrito Federal en marzo, y que conocían su decisión de darse de baja por todo lo ocurrido, le aconsejaban “aguanta tantito, ya mero te vas”.

 

Anuncios
comentarios
  1. VICOS dice:

    INTRANSIGENCIAS EN TODOS LOS PROCESOS PENALES Y SEGUIMOS VELANDO POR LA LEGALIDAD.

  2. Jessy Bujons dice:

    PURAS MENTIRAS PUBLICA LA PRENSA PARA HACER CREER QUE EL GOBIERNO SI TRABAJA Y CON ESTAS MENTIRAS CAUSAN LA MUERTE DE INOCENTES

  3. isabel radilla dice:

    segun lo aqui escrto, estos militares son inocentes,y donde esta el que los acusa???apoco cuando declaro el tal sergio…lo dejaron ir los militares:::..cuando el dice que trabajo segun mas de 4 años para los narcos…los militares son peores que los sicarios… porque ellos si meten las manos al fuego por un miembro de su organizacion,cuano conocen sus lealdades…

  4. Anamim Hernandez dice:

    Roberto, ERES INOCENTE, es bien sabido tu espíritu de servicio. Dios te bendiga siempre. Hoy supe de Ti.
    Por siempre Anamim

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s