Profesorado en esperanza

Publicado: 7 diciembre 2011 en Alejo Gómez Jacobo
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Piensa el presente guárdame para
mañana mañana mañana mañana
(César Vallejo, Trilce)

La mujer de rulos revueltos y piel chocolate hace a un costado la olla con churros azucarados y dice mirá, mirá lo que tengo que estudiar, lo mío parece la pesadilla de cualquier adolescente.

La noche de domingo es helada y amenaza con tragarse al mundo. Villa Dolores impresiona por su silencio.

Sólo su voz continúa y sí, efectivamente, lo suyo parece repelente para todo joven que se precie de ser un clásico alumno de secundario:

―La diferencia entre química y biología molecular es que la primera estudia la composición de los elementos. Los siete períodos de la tabla periódica, las propiedades físicas de los lantánidos y actínidos y los grupos atómicos. Te juro que es tan complicado que me hace llorar. En el primer examen me saqué un 3 y en el segundo, cuando me propuse disfrutar la materia, un 8. Igual, sería aburrido que todo saliera siempre bien, ¿no? Como en la vida, el estudio debe llevar algún riesgo y reprobar algo nos enseña mucho para el siguiente paso.

Explica, y coloca sobre la mesa la tabla periódica diseñada por Alfred Werner. Allá, por alguna parte vecina, un hombre se encabrona porque River Plate no puede con Olimpo.

―La segunda me gusta más. Mucho más. La biología molecular sos vos, soy yo. Es la estructura del ADN, la que analiza la composición de la vida. Todo el sistema molecular es complejo, los nucleótidos, las proteínas estructurales, el tejido vegetal y el reino animal… Qué se yo, ¡me encanta! Es el estudio del origen de cada partícula de vida.

Eli sonríe al mirar un dibujo mocho de un combinado de ADN que, con menos carácter que descaro, el oyente acaba de improvisar en su libreta.

―Te faltaron algunas líneas, quedó medio torcido ese ADN. Deberías meterte conmigo en el profesorado de Biología, vas a ver cómo te acostumbrás rápido a estos contenidos… ¡ja!

Este monólogo es el hoy de María Elizabeth Díaz. Sus 24 años. En instantes ella mirará el celular y dirá uy, se me hace tarde y tengo que cocinarles las milanesas a mis hermanos. Pero antes se acomoda en la silla y vuelve sobre los caminos más largos y complejos de su vida. Como los compuestos de la biología molecular.

―Es que es así. Quizá para otros sea mejor un camino alternativo, pero no para mí. No, a mí dejame con mi tendencia a elegir el camino más largo, ése en el que trato de entender la diferencia entre célula estructural, funcional y de origen. Por eso me metí en el profesorado de Biología, porque es una manera de demostrarme a mí misma que sí puedo. Imaginate lo que me costó llegar hasta acá. Cuando estaba en el primario, ni se me pasaba por la cabeza la posibilidad de hacer el secundario. Y cuando llegué al secundario, no pude disfrutar nada porque el tipo ése me abusaba todo el tiempo. Y acá me ves, hoy, yendo cuesta arriba con la biología pero feliz con el esfuerzo. De a poquito me voy haciendo.

Cuenta, y después mira el celular: Uy, se me hace tarde y tengo que cocinarles las milanesas a mis hermanos.

***

Causa “D/5/06”, caratulada “Díaz, María Elizabeth p.s.a de homicidio agravado por el vínculo”, a quien se le atribuye la comisión del siguiente hecho: el día ocho de febrero de dos mil seis, en hora que no se ha podido determinar con exactitud, pero que sería con anterioridad a las dieciocho horas, en el domicilio propiedad de la Sra. Cristina Romero, ubicado en calle Pública S/N, frente a la Plaza Principal de la localidad de San Javier, Departamento homónimo, Provincia de Córdoba, en circunstancias que la imputada Elizabeth Díaz, de dieciocho años de edad y embarazada, se encontraba en el interior del baño de la vivienda ut-supra mencionada, habría comenzado con trabajo de parto normal, dando a luz a un bebé con vida, nacido en término, de sexo femenino, cabellos negros, piel trigueña, de 3,250 kgrs., de 54 cms., para seguidamente darle muerte presumiblemente aplicándole varios golpes en la cabeza, no habiéndose podido determinar qué elemento habría utilizado o contra qué habría impactado la criatura recién nacida. Una vez fallecida su hija, la justiciable Díaz la habría colocado en una bolsa de material de nylon juntamente con una toalla verde y un buzo gris. Información que no figura en expediente y relevante para la causa: según relata Elizabeth, desde muy pequeña un allegado a la familia solicitaba su trabajo como empleada doméstica y abusaba sexualmente de ella sin llegar a tener acceso carnal, hasta la adolescencia. Ella manifiesta haber sentido mucho temor y generaba pensamientos o ideas fantasiosas de carácter mágico, como por ejemplo “ésta es la última vez, no ocurrirá más”.

Eso ya pasó. No se volverá sobre esta parte de la historia.

***

―Hablar sobre mi presente es contar cómo sigue mi vida, cómo he aprendido a crecer y a llevarme mejor conmigo misma. A entender por qué me pasó lo que me pasó. Que todo lo que hago es con el corazón y con mucho esfuerzo. Que la dignidad es sentir que soy servicial y que los demás también me lo hagan sentir. Tengo muchas responsabilidades y a veces pienso que me gustaría ser libre y no estar a cargo de nada, no hacer nada. Pero luego me doy cuenta de que es importante ocuparse y estar para alguien. Yo hago muchas cosas de gente grande, como cuidar a mis dos hermanos menores para que no dejen la escuela y no se repita mi historia con ellos. Hace un tiempo, mi hermanita me dijo “si no me hubieras llevado a vivir con vos, hubiera reprobado todas las materias”. Y ahora es re buena alumna. Veo lo que hago y no me arrepiento de ayudar a la estimulación y desarrollo de sus capacidades, como hago también con mi sobrinita. Lo que ocurre, ocurre por una razón. Yo no puedo mirar todo el tiempo hacia atrás y vivir con rencor contra el tipo que me hizo eso. El rencor te consume y te mata, y yo quiero vivir. Trabajo duro para hacer las cosas bien, y si de a poco lo logro es por el enorme esfuerzo de tanta gente que me rodea y me da tanto amor. Cuando yo estaba en el juicio, pensaba que merecía ser condenada y me culpaba a mí misma porque me habían absuelto. Pero ahora entendí que la crueldad que hubo conmigo no fue algo natural ni inocente. A veces, ser ignorante es sano, aunque eso también trae mucho sufrimiento. Te digo estas cosas para que veas que no es fácil hablar con alguien que fue víctima de abusos porque tocás su parte más sensible. Por eso la corté con dar notas, porque quiero preservar mi intimidad. Los periodistas me revuelven el estómago y la cabeza con sus preguntas y después se van, dejándome con una sensación de vacío. Como un hueco. No. No, no. Prefiero centrar mis energías en mi vida actual, me regocija mucho ver las cosas que con tanto empuje voy logrando.

Así es.

Eli se independizó.

Eli consiguió trabajo en una casa de familia.

Eli comenzó el profesorado de Biología.

Eli llevó a sus dos hermanos menores a vivir bajo su cuidado.

Eli está gestionando la posibilidad de tener una vivienda propia.

Eli no quería que se escribiera este texto.

Después, ya anulada la posibilidad de la crónica, cedió detalles de la infancia con sus padres en San Javier. Nada de ello se publicará. Es más: hasta acá, todo este relato jamás hubiese existido.

***

En comparación con otros departamentos, San Javier no es sencillo ni pudiente, pero es más sencillo que pudiente. Según el Censo Provincial de 2008, sus 51.692 habitantes (31.481 en Villa Dolores) se reparten en un promedio de 15.008 hogares; es decir, en razón de casi cuatro personas por vivienda, una de ellas menor de 14 años. De ese total, 1.660 hogares (5.644 personas) tienen problemas de hacinamiento y condiciones sanitarias paupérrimas; 592 casas no tienen siquiera baño; 871 tienen pisos de tierra; 883 techos de metal, plástico o cartón y 450 de caña, paja sola o paja con barro. El 47, 9 por ciento de la población del departamento no tiene cobertura de salud (11.380 hombres y 13.385 mujeres), y el 17 por ciento de ese total comprende a 4.393 niños y adolescentes de hasta 14 años.

“La ciudad de Villa Dolores fue fundada el 21 de abril de 1853 por un decreto del gobernador Alejo Carmen Guzmán. En aquella época, el Valle de San Javier era un sector alejado del mundo civilizado por las grandes sierras que lo dividían de la Capital y para llegar a Córdoba se necesitaban tres días de viaje en mula. La Capilla Nuestra Señora de los Dolores dio el nombre a la localidad que, a partir del año 1905, acentuó su desarrollo gracias a la llegada del ferrocarril ‘Buenos Aires al Pacífico’ que, en 1946, pasó a denominarse ‘Ferrocarril San Martín’” (Historia de la Fundación de Villa Dolores difundida por su propia Municipalidad).

El municipio de San Javier y Yacanto fue el elegido por las comunidades británicas que a fines del siglo XIX llegaron a Traslasierra para aceitar el negocio del ferrocarril. Cuando los rieles se oxidaron, San Javier quedó a merced de la historia que lo convertiría en un lugar pintoresco para los turistas que deambulan por la plaza principal, pero también en zona de subsistencia para los 1.635 lugareños que viven en los alrededores del municipio y no tienen tiempo para pensar en cosas pintorescas.

María Elizabeth pertenece al segundo grupo.

***

Pese a ser mitad de semana, la Terminal de Ómnibus es un hervidero que parece desesperado por llegar a cualquier parte. Por las ventanas de un bar de paso invade un sol potente, soberbio.

María Esperanza grita ¡míaaaa!, arrebata una galleta de coco y corretea alrededor de la mesa. Tiene 2 años, la altura de una niña de 2 años, las manitos y mofletes de una niña de 2 años y una mirada acuosa de ésas que obligan a detenerse en cada quiosco para comprarle todos los caramelos posibles. Aunque ella insista con los de menta y los escupa a las dos masticadas. Sí, déme de ésos también. Es inquieta, campechana.

Para desgracia de su inquietud, tiene los piecitos planos y está bajo tratamiento en el Hospital de Niños. A su tía Eli eso se le traduce en un esfuerzo telefónico que suele extenderse horas hasta que consigue un turno médico y también le significa sacrificar los miércoles por la tarde, único día de la semana en que no cursa el profesorado, y los jueves por la mañana, único día en que no trabaja, para traer a su sobrina carirredonda a Córdoba.

―Darles amor a los niños es algo que sirve para curar heridas.

Sonríe, y luego cuenta que cambió de opinión.

―Cambié de opinión. Está todo bien si querés armar algo sobre mi presente. De todas maneras, tenés que saber que lo poquito o mucho que voy reconstruyendo mi vida se debe al acompañamiento de tantas personas que me cuidan y son mi sostén. ¡Muchas, muchas! Estaría bueno si hablás también con alguna de ellas y ves a lo que me refiero.

El sol está tan insoportable como tentador.

―Qué hermosa mañana. ¿Me acompañás al Parque Sarmiento? Todavía faltan dos horas para que volvamos a Dolores y quiero llevar a mi sobrinita a que corra tranquila y vea los patos.

***

―Mary, acá te busca Mauro Viale.
―¿Quién?
―….. Mauro Viale, ese chimentero de Buenos Aires. ¿Cómo no lo conocés? Es un tipo que… bah, dejá, no importa. Acá hay un periodista de Córdoba que quiere hablar con vos.

Hace 16 años, María Luque y Patricio Pereyra abandonaron la sobriedad racional de Alemania para criar a sus hijos en Barranca de los Loros, un monte con camino de tierra y árboles agrestes que une Villa Las Rosas y San Javier. Quien se detenga allí no hará más que sentirse una ficción al pie de las Altas Cumbres.

Él descubrió su profesión como artesano y ella comenzó a dar clases de Historia y Lengua en la escuela secundaria de San Javier. Fue allí que tuvo como alumna a una joven “muy tímida, que hablaba con la cabeza baja y se sentaba sola en el aula”.

Durante el juicio, cuando Eli se animó a confesar que el bebé había sido el resultado de nueve años de abusos, Mary y otras docentes generaron una movida de trascendencia nacional para exigir la absolución de la imputada y posteriormente crearon la ONG “Argana” (Asociación Civil por el Fortalecimiento de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes), que promueve discusiones desde una perspectiva de género vinculadas con violencia familiar, noviazgos violentos, construcción de estereotipos y sexualidad.

Pero antes de seguir con “Argana”, Mary pide contar una anécdota que sintetiza a la Eli que fue y la conecta con la que es:

―Escuchá lo que te voy a contar. Antes del juicio, Eli pasó nueve meses presa en Bouwer. En San Javier se sabía que ella había matado a su bebé, pero nadie tenía idea de que había sido víctima toda su infancia y toda su adolescencia de ese patrón de estancia. ¡Mirá, mejor ni lo nombremos! Bueno, la cuestión es que con Inés, otra docente, fuimos a visitarla un domingo y Eli, al vernos llegar, nos dio un abrazo interminable. Nunca nadie me había abrazado así, de una manera tan sentida. Fue la primera vez que sentí su cercanía. Le preguntamos cómo estaba y nos dijo bien, estoy bien y muy tranquila porque es la primera vez que tengo una cama para mí sola, un baño para mí sola y porque me siento protegida. ¿Te das cuenta de lo que te digo? Ella se sintió libre recién en la cárcel. Vaya paradoja. La víctima presa y el abusador, suelto.

En poco tiempo, “Argana” elaboró estrategias de contención de jóvenes del municipio, conectó a mujeres en situación de violencia de género con el equipo del Consejo Provincial de la Mujer que funciona en el Hospital de Villa Dolores y llevó a cabo actividades culturales para niños y adolescentes como talleres de arte en la escuela secundaria y un encuentro de músicos. Fruto de la capacitación se publicó el cuadernillo El abuso duele. Programa Elizabeth, un antes y un después, en el que se leen cosas como la siguiente:

En todas las comunidades hay problemas, lo más importante es saber que se puede hacer algo con los problemas: encararlos, buscarles diferentes salidas. Y además, algo muy importante es no dejar de soñar. Los jóvenes y las jóvenes de esta zona tienen sueños e imaginan un mundo mejor. Estos son sus deseos:

Que en el pueblo haya un lugar donde divertirse y no tener que ir a otros lugares.

Que se pueda hacer un hospital así concurrimos todos.

Que haya más habitantes.

Que no haya violaciones y haya paz.

Que haya una plaza más grande.

Que venga un psicólogo a la escuela para que expresemos nuestros problemas.

Que se acabe la violencia familiar y haya más compañerismo.

Que seamos escuchados, no sentirnos solos y desprotegidos.

Que haya una radio hecha por nosotros, para jóvenes y adolescentes.

Y tantos otros “que” representativos del fortalecimiento de sus derechos.

Mary se entusiasma al contar detalles del trabajo colectivo post-Eli, pero no puede descuidarse de la cocción de las verduras porque de un momento a otro llegarán sus hijos a almorzar.

―¿Te quedás a comer con nosotros? Tomá nota: la Eli de hoy es la que realmente está libre. La Eli que se permite el contacto. La que cumple un rol de hermana-mamá con sus hermanos menores. La que habla de que alguna vez le gustaría casarse y tener hijos. Poné que fue la humanidad de los jurados populares lo que le permitió vivir. Y subrayá humanidad.

***

Mario Morán es el presidente de la Cámara del Crimen de Villa Dolores. Es, por ende, quien juzgó a María Elizabeth Díaz y quien tuteló la discusión en la que seis jurados populares ganaron la absolución de la acusada contra el voto de cuatro. No es la intención de esta crónica meterse en tanto concepto judicial, por lo que solamente se citará el fragmento en que Morán habló sobre la disputa sensitiva del caso. Fue la parte en que dijo:

―Más vale que hubo una diferencia entre los jurados técnicos (nosotros) y los populares. Nosotros tenemos una mirada jurídica; el jurado popular, emocional. Seguramente en este caso hubo quienes estuvieron influenciados por una cuestión de maternidad y sexualidad. Y qué querés que te diga, yo también quería que ella fuese absuelta. Esa chica merecía una oportunidad para salir adelante.

***

La imagen que sigue es un mejunje de patos coloridos disputándose las tutucas que les arroja María Esperanza. El sol brilla con un empuje agotador. Dos gimnastas se detienen a mirar los patos y siguen corriendo. O mejor dicho: se detienen a mirar a la nena rodeada de patos hambrientos y siguen corriendo.

―¡Ay, este pato me picoteó! María, tratá de tirar las tutucas más lejos. A ver, yo te ayudo…. Con la manito así, ¿ves?

Segundos después, la bolsa está vacía y los patos se alejan decepcionados. Eli mira los árboles, me pregunta a qué se dedican mis papás, si me gusta lo que hago, en qué facultad estudié.

―A mí me gusta el profesorado, pero con tantas cosas encima se me hace muy cansador. Son siete instancias evaluativas y sólo se pueden recuperar dos, así que en cuanto tengo un tiempito me meto de cabeza en el estudio. Pasa que trabajo a la mañana, curso a la tarde y estoy siempre pendiente de que mis hermanos coman, de que estudien, de que me alcance el sueldo a fin de mes. No es fácil llevar adelante un hogar sola. Por eso a veces trato de estudiar de noche, pero se me hacen las dos de la mañana y ya me tengo que levantar a las siete. Me acuesto un rato y… ¿Aquel edificio es Tribunales Federales? ¿Donde lo juzgaron a Menéndez?
―Sí.
―No se pueden creer las barbaridades que hicieron esos tipos. Esteee… te decía que me gustaría encontrar un trabajo relacionado a lo mío. Lo doméstico es muy demandante, hace ya muchos años que estoy en eso y quisiera hacer otra cosa. ¿Sabés qué me encantaría?
―¿Qué?
―Terminar el profesorado y dedicarme a la biología. Pero no ser docente, ser bióloga. Y me encantaría tener la posibilidad de vivir un tiempo en Córdoba y estudiar en la Universidad. Psicología, o kinesiología. Pero bueno, por ahora estoy concentrada en meterme en un plan de viviendas para tener mi propia casa en Dolores. Voy juntando plata para ver si llego. Este verano hice manualidades para vender en jardines infantiles, vos sabés, dinosaurios, muñecos, almohadones, mantitas, acolchaditos. Pude juntar algo que ojalá me sirva para entrar en ese plan. ¡Si dicen que son re lindas las casitas, todas de ladrillo! Así que veremos… Si no es este año, tengo esperanzas de que sea el próximo.
―Eli, ¿puedo leer el discurso que diste el día de tu recibida del secundario?
―Bueno. Lo busco en Dolores y te lo alcanzo. Ahhh, qué linda época. Todavía paso por el frente y me dan ganas de ir corriendo a sentarme en un aula. El secundario para adultos me dio mucho. Es más, creo que ahí fue donde verdaderamente empecé mi vida. ¡No sabés cómo llovió ese día! Estuve un rato largo en una peluquería y después el agua me desparramó todos los rulos. Me hubieras visto cuando pasé al frente a leer, ¡qué vergüenza! Estaba toda colorada.

***

“… y recordando el primer día de clases, hace ya tres años, en un aula en la que los cajones de manzana se transformaban en provisorios bancos, y donde el espacio reducido nos obligaba a estar apretados, pero un aula donde hubo un lugar que nos sirvió para estar juntos, y en la que siempre estuvieron con nosotros grandes esperanzas que nos dieron la llave para ir abriendo las puertas que muchos de nosotros quizá ya habíamos cerrado. ¡Ha llegado el fin! El fin de una etapa. Y la suma de los miedos, dudas e inseguridades en que nos iniciamos se ha transformado en un manojo de alegría y felicidad que seguramente sabremos sobrellevar con valentía en una nueva etapa que comienza, con nuevos desafíos. Hoy nos vamos y no sólo nos llevamos un título de Bachiller, sino el de amigos, el de compañeros. A todos los abrazamos inundados de emoción y agradecimiento”.

Qué bueno que la esperanza es más viable que la química.

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comentarios
  1. MATTO dice:

    escribes del carajo! la ultima cronica…conmovedora y ejemplar…te dan ganas d enseñar lo q sabes…asi sea poco. ..a gente q se esfyerza pir una primaria ..una secundaria. ..GRACIAS

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