Lino Portillo, asesino a sueldo

Publicado: 16 marzo 2010 en Alejandro Almazán
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Al final de esta historia Lino Portillo Cabanillas se quedará solo, enfurecido y con la idea de que lo van a matar.

Pero eso sucederá hasta el final porque en estos momentos, esta noche de jueves 6 de febrero de 2003, apenas le están informando que un juez le dictó el auto de formal prisión. Le dicen que el homicidio no se libra sólo con una fianza.

Por las maldiciones que arroja para sus adentros y por ese sabor a cobre que dice tener en el paladar, pareciera que lo acaban de desahuciar.

Por si fuera poco, otra situación lo saca de quicio: en la enfermería del Cereso de Culiacán, su celda hasta que le cicatrice esa nalga derecha reventada por un balazo en una emboscada, cuatro agentes del Ministerio Público de Sonora -allá debe otras muertes-, le leen declaraciones que lo inculpan en asesinatos y una docena de secuestros, como las del reo Guadalupe Atienzo Peinado, todavía en octubre pasado presunto compañero de Lino.

Dicha declaración espanta: habla de matanzas en las que habría participado Lino y donde incluso niños terminaron con el tiro de gracia; de ejecuciones donde autoridades y la prensa han vinculado a los Arellano Félix (“fui escolta de Benjamín”, declaró apenas el 3 de febrero cuando fue arrestado); de secuestrados que fueron asesinados y enterrados sin pudor alguno; de policías ejecutados y hasta de familiares que sólo matándolos dejó de odiar.

Lino niega casi todo, salvo el asesinato de una bailarina que fue su pareja. “Me agarraron de bajada, todo me lo achacaron a mí. Me puse nomás de moda”, se defiende.

Su expediente criminal que autoridades de cuatro estados del país han ido integrando (donde también se incluyen rumores), lo resumió quien coordinó todo el operativo para arrestar a Lino en la sierra de Baridaguato, el director de la Policía Ministerial de Sinaloa, Jesús Aguilar: “Es la historia de un hijo de la chingada”.

* * *

Lino Portillo Cabanillas, según los primeros estudios del Cereso:

Cocainómano desde los 16 años, alcohólico cada tercer día, presión arterial de 110/70, 90 kilos repartidos en 1.80, sicópata, un mercenario, una hermana epiléptica, una esposa (María Cruz Medina Pérez) arrestada en Sonora por el delito de secuestro, seis hijos pequeños con tres mujeres, estudió hasta quinto de primaria porque supo que era mejor andar de pistolero en El Tabachín, municipio de Baridaguato, donde nació el 23 de septiembre de 1968. Lino firma de acuse de recibo.

Lino, según los expedientes de la Policía Ministerial de Sinaloa:

En Sonora se hacía llamar Manuel Camacho Espinoza. En Tránsito de Culiacán se registró como Armando Araujo Almodóvar y así obtuvo su licencia para conducir. En Tijuana y en El Tabachín le decían Lino El Güero Quintana, porque bien dicen Los Tigres del Norte en la Banda del Carro Rojo que ese tal Lino no sabe cantar, no confiesa, pues sabe que el contrabando y la traición son cosas incompartidas.

Dos órdenes de aprehensión en Sinaloa. Una de ellas data de enero de 1990. En esos días la empacadora Chico Ruiz, en Mocorito, fue robada. Dos policías judiciales y un agente de seguridad resultaron asesinados. Hubo dos detenidos. Y Lino fue señalado como el orquestador del robo.

-Ni madres -dice 13 años después, rengueando, con su mano derecha conectada al suero y al antibiótico que le ayudan a recuperarse después de que una bala de grueso calibre de uno de sus enemigos intentó matarlo en el monte hace apenas unos días-. Puras mentiras, no hay pruebas.

Lo mismo dice sobre la segunda orden de aprehensión que se libró en su contra por el delito de homicidio intencional. Al comerciante Juan Aparicio Astorga lo mataron el 16 de mayo de 1998 cuando conducía su Grand Marquis blanco. Uno de los tres sicarios detenidos, confesó en su momento que Lino le había pagado 20 mil dólares por ejecutar a Astorga. El matón no puede reiterar su declaración, porque tan luego entró al penal de Culiacán fue asesinado.

Lino podrá contravenir tal la versión, pero en unas horas el juez sexto de primera instancia se basará en este expediente para dictarle el auto de formal prisión.

“Me quieren chingar, eso es lo que pasa”, dice Lino, mientras se atraganta de carne deshebrada con frijoles y que empuja con un vaso con agua de la llave. “No soy tan malo”.

-Pero mató a una bailarina, ¿no?

-Ah, pero fue en defensa propia. Se me echó encima y tuve que echarle dos tiros -dice y recuerda que de eso hace cuatro meses, allá en Ciudad Obregón, de donde huyó para refugiarse en la sierra de Baridaguato.

Aquella vez, según las autoridades sonorenses, Lino, su esposa, su amante la bailarina y otros tres hombres secuestraron a un militar, a un policía y a un testigo del plagio. No les pagaron el rescate de 200 mil dólares y los tres plagiados terminaron muertos y enterrados.

Al detener a algunos de los secuestradores, se supo que la bailarina Érika Albinera también murió; su cuerpo fue encontrado sobre la carretera; estaba calcinado.

-¿En defensa propia? Si ya la había matado para qué la quemó.

Se toma su tiempo Lino y luego dice.

-Bueno, ahí sí la cagamos. Aquella vez andábamos muy locos, muy drogados y pos perdimos el control. Ella también se alocó. Pero, en verdá, no soy más malo quel hambre. ¿A poco se ve que soy un hijo de la chingada?

Ciertamente, conectado a tantas sondas, parece un títere que da pena, aunque no por ello deja de asustar. El comandante Polanco, el que arrestó a Lino y está presente en la entrevista, le refutaría: “Si tu papá es un buen hombre, por qué no sacaste nada de él. Eres la pura maldad, bato”. Y Lino se sonríe.

Jesús Aguilar, el director de la ministerial, ya nos había advertido que Lino declaraba ya ser “un cabrón a toda madre, un ángel de Dios”, pero nos mostró testimonios de pobladores de Baridaguato donde Lino era, sencillamente, el azote de la región.

Unos le declararon a Jesús que desde hacía unos meses, Lino les exigía dinero con el dedo en el gatillo. Otros, los que se negaban, sufrían el secuestro de un familiar, siempre un niño o un anciano. “Por eso cuando lo arrestamos dijo Aguilar la gente nos comentó que, por el bien de todos, nunca lo dejáramos en libertad. Si regresa se lo van a chingar”.

* * *

Cuando lo arrestaron, Lino estaba tumbado sobre un petate en plena sierra de Baridaguato, su refugio para las emergencias. No podía moverse por el balazo en la nalga derecha que dos días antes recibió. Su madre le había llevado lo necesario para sobrellevar el dolor: Xilocaína, neo-melubrina, isodine, suero y valium.

También tenía una 38 súper, pavón negro “porque en el rancho siempre hay que andar empistolao”, con una cacha de plata y un águila grabada en oro; la policía dice que es el arma de todas sus muertes.

Hay medios que han publicado que la policía dio con Lino gracias a las versiones de otra de sus amantes, Célida Gastélum, una profesora rural de kinder que también fue herida durante la emboscada contra Lino y ahora está en una cama de hospital y prefiere abstenerse de hablar con la prensa.

“Se enamoró de mí por lo guapo que estoy”, diría Lino con arrogancia de puro macho.

La verdad, dice Aguilar, la mujer sólo ayudó en la ubicación en la sierra, porque el Grupo Antisecuestro de Ciudad Obregón ya le seguía la pista a un escurridizo Lino. Por ejemplo, encubiertos como camarógrafos que filmaban fiestas, los agentes grabaron a Lino en varias bodas y 15 años donde él fue el padrino, donde él pagaba todo.

Pidieron ayuda a las autoridades de Culiacán para que en sus archivos buscaran dos alias que usaba en Sonora. Cuando reconocieron la fotografía en una licencia, la suerte de Lino estaba echada.

Herido, Lino se arriesgó a que Célida viajara a Culiacán y diera los pormenores a la policía. Sabía que si se quedaba un día más en la sierra podrían rematarlo sus enemigos. Y sólo con nueve balas, pues el cuerno de chivo lo había perdido en la balacera, hubiera terminado como carne para los perros.

* * *

Lino asegura que la policía ministerial lo golpeó y fue obligado a declarar que fue pistolero de Benjamín Arellano Félix. Durante la entrevista, Lino y el comandante Polanco sostendrán una discusión al respecto. El agente lo dejará sin argumentos.

Lino pudo haberlo declarado durante la conferencia de prensa donde fue presentado, pero fue hasta que lo trasladaban cuando espontáneamente comentó a los medios locales que trabajó para “El Mín , el señor que arrestaron hace poco”, que éste le pagaba 10 mil dólares a la quincena por ser su pistolero, que para esa labor lo recomendó su paisano Jesús El Tesoro Ariel Salazar, que bien conoció a José Humberto La Rana Ramírez Bañuelos, lugarteniente del cártel de Tijuana ya también preso, que andaba con Benjamín el día que el cardenal Jesús Posadas Ocampo fue ejecutado, que ese día “se desafanó” de Benjamín, pues éste le dijo “que había valido verga todo”, que desde entonces sembraba mariguana en Yécora, Sonora.

Todo es falso dice 72 horas después de esas declaraciones.

“No tuve nada que ver con ellos, ni los conocí. Yo sí conozco Tijuana, pero porque allá vendía autos usados, a eso me dedicaba. Y en Sonora tengo una casita, pero sólo de descanso. Las casas que compré fue por trabajo honesto. La que tengo en Tijuana la presté a unos familiares que no tienen ni para tragar. Le digo que no soy tan malo”.

-Pero la policía hasta asegura que usted fue compadre de Ramón Arellano.

-No, el compadre de Ramón fue mi hermano Armando. Él era más chico que yo. Él sí fue su pistolero. A él lo mataron por defender a Ramón en Puerto Vallarta -se refiere a aquella madrugada del 8 de noviembre de 1992 en la disco Christine, donde gente del Chapo Guzmán tenía la misión de matar a los Arellano Félix.

-¿Y su hermano nunca lo presentó con los Arellano Félix?

-Bueno, sí. Iba a sus fiestas allá en Tijuana. Pero hasta ái. Nunca tuve una relación con ellos. Si luego hasta Ramón me quería matar.

-¿Y eso, por qué?

-Porque pensaba que trabajaba para El Mayo Zambada, pero no, yo sólo me dedicaba a cuidar mi ganado, allá en Baridaguato. No le hacía mal a nadie, si me tenían miedo era por las habladas, de que yo andaba con mucho matón.

-Se dice que traías unos cinco lugartenientes -interviene un agente ministerial.

-No, poco más.

-¿Y cómo supo que Ramón quería matarlo?

-Pues ya ven, los rumores que le llegan a uno.

Los rumores, también dicen que Lino habría estado en la ejecución de 12 hombres incluyendo niños en El Limoncito (ocurrida el 14 de febrero de 2001, en la sierra norte de Sinaloa). Al menos eso declaró Atienzo Peinado, aunque no ha sido comprobado.

Según las palabras de Atienzo (arrestado por secuestro), a Lino le gustaba hablar de más cuando estaba ebrio. Esas veces les dijo que lo de El Limoncito, “fue para que El Mayo Zambada sintiera lo que era le mataran a un familiar, pues Lino quería vengar a su hermano” Armando. Pero esos ejecutados no eran familiares de El Mayo , sólo trabajaban para él sembrando mariguana.

También Atienzo declaró que Lino había matado a un cuñado “porque lo quería entregar a las autoridades”. Que asesinó a un comandante de la Federal Preventiva en Mazatlán “por instrucciones”. Y que “había disparado” durante la ejecución en el Rancho El Sauzal, ocurrida el 17 de septiembre de 1998, donde 19 personas recibieron el tiro de gracia por una supuesta deuda de droga entre los Arellano Félix y Fermín Castro.

En esta historia, considerada la más sanguinaria del narcotráfico (pues entre los muertos había mujeres embarazadas y niños), sí hay orden de aprehensión contra Lino.

“Todo eso fue como un complot contra mí”, asegura Lino, quien todavía no tiene abogado, salvo el consejo de sus hermanas que ya lo han visitado y le regalaron un short y una playera que dice Culiacán, los mismos que ahora trae puestos. “Todos me tiraban. Era el malo favorito. Yo nunca haría eso de matar niños, también tengo hijos. Por Dios santo que no hay pruebas”.

-¿Y cómo explica que los que declaran en su contra dan bastantes detalles suyos?

-Pos sabe. Hubo un momento que hasta quise entregarme para aclarar las cosas, pero ya sabes que a la policía no hay que tenerle confianza.

-¿Qué le va a decir al juez para defenderse?

-Lo mismo que les digo a ustedes. Tarde o temprano muchas cosas no van a ser ciertas. La Virgen me va a cuidar.

* * *

Cuando Lino despidió de mala gana a los cuatro agentes del Ministerio Público sonorense y volvió a quedarse solo, estaba ya perdiendo los estribos. Le comentamos lo que el propio comandante Gómez, el encargado de la seguridad del penal, había dicho: “Hay gente en esta cárcel a la que Lino traicionó y hoy quiere verlo muerto”.

-Ya lo sé chingá, esta cárcel es un desmadre -atajó Lino, rascándose la rojiza barba-. Por eso quiero que me lleven pa’Almoloya.

Pero a estas horas la gente de la UEDO ni siquiera se ha parado en el penal; el capitán Pedregal, director de Readaptación Social en el Estado, ve que pasan los días y los reos del penal de Culiacán se están alborotando.

-¿Y se queda aquí, Lino?

-Pues soy hombre muerto. Esos cabrones me van a chingar.

-¿Quiénes?

-¿Cómo quiénes? Los matones del Mayo Zambada y otros. No te digo que también Ramón (Arellano) me traía ganas.

-¿Y por qué Ramón, si usted mismo declaró que trabajó para Benjamín Arellano?

-¡Que la chingada! Ya te dije que la policía me forzó a decir que fui pistolero de Benjamín, pero no es cierto- y se tumbó en el catre donde duerme; la boca le temblaba, tartamudeaba, tantas malas noticias y tantas preguntas durante el día lo habían hartado, le habían arrebatado toda aquella ligereza con la que hablaba-. Ya estoy hasta la madre de que vengan toda una bola de cabrones a pregunte y pregunte, como si fueran la ley y no periodistas. Tengo otras cosas en qué pensar en lugar de estar hablando con ustedes.

-¿En qué?

-¿En qué? Pues en qué crees: en librarla.

Posdata:

Lino no la libró. Cuatro días después de la entrevista fue encontrado muerto en su celda. La versión oficial es que terminó suicidándose, que se colgó. Off the record , un comandante dijo que, en realidad, había sido asesinado. Más de diez familiares de Lino también fueron ejecutados en los días posteriores. El comandante que comandó su arresto, Jesús Aguilar, resultó protector del Mayo Zambada; ahora está prófugo o muerto.

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comentarios
  1. Jose angulo dice:

    Una lacra menos gracias a los que le hicieron el favor. pagaron por lo que hicieron y pelear con el M no se aconseja ni enemigos o periodistas.

  2. azucena dice:

    Pendejos culeros ballacen a la verga los que hablen mal de lino putos perros culeros

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